EA cambia el rumbo de una de sus mayores sagas alejándola de los mundos abiertos y centrándose únicamente en las carreras.
Desde el lanzamiento de Underground hace ya cuatro años, la saga Need for Speed, que parecía moribunda hasta ese momento, se ha convertido en una de las grandes franquicias de los videojuegos, tras abandonar su enfoque de carreras tradicional y abrazar completamente la por aquella emergente, y ahora ya plenamente establecida, moda de la modificación de coches o tuning. Desde entonces han salido otras tres secuelas (Underground 2, Most Wanted y Carbono), todas ellas siguiendo una línea continuista con el tuning, pero cambiando elementos de forma más o menos radical respecto a la anterior entrega. Underground 2 cambió poco de lo anterior (abrió el mundo pero mantuvo el estilo), mientras que Most Wanted cambió mucho más, reintroduciendo persecuciones, y Carbono mantuvo más o menos la línea de éste sin cambios dramáticos.
Dos años después de Most Wanted, llega la hora de cambiar de nuevo la fórmula, manteniendo naturalmente la ambientación dentro del mundo de las carreras y las modificaciones de coches, pero abandonando las ciudades, las carreras ilegales y, más notablemente, los mundos abiertos, para volver a las carreras tradicionales, en circuitos, manteniendo, eso sí, varias modalidades. Algo que muchos de los fans de la saga lamentarán es que las persecuciones policiales han pasado de nuevo a mejor vida. Otro cambio importante es la adición de daños en los coches, una de las ausencias más reseñables de los últimos títulos, que finalmente se ha implementado, y con gran acierto. El estilo de la conducción también ha cambiado, intentando un acercamiento a la simulación que se ha conseguido a medias, logrando, dependiendo del coche, mayor o menor realismo, pero no una coherencia en general a lo largo del juego.
Como comentábamos, la gran novedad de esta nueva entrega es que abandonamos las calles y la clandestinidad para pasar a ser Ryan Cooper, un corredor profesional con el objetivo personal de derrotar a Ryo, el más respetado corredor de este tipo de carreras, con el que tiene una cuenta pendiente. En anteriores Need for Speed la historia tenía un papel bastante importante, pero en ProStreet pierde cierto protagonismo; sigue habiendo secuencias cinemáticas y hay numerosas alusiones a Ryan, y a los diferentes corredores famosos en el circuito, en varios elementos del juego, como los diálogos de los comentaristas, pero ya sea por la nueva estructuración en campeonatos y jornadas de carreras o por el abandono del mundo abierto por los tradicionales menús, la historia no juega un papel tan importante, sino meramente testimonial.
El juego está organizado en campeonatos o “días de carrera”, teniendo que ganar un número mínimo de puntos en ellas para superarlos y lograr la bonificación del campeonato, y así progresar por el juego. La organización de los días de carrera es bastante interesante al contar con una serie de eventos que no tenemos que superar al completo –solo hasta lograr los suficientes puntos-, y que podremos afrontar en el orden que queramos. Estos eventos son de las modalidades habituales en Need for Speed, desde las carreras tradicionales hasta los célebres eventos de cambios de marcha.
Las carreras tradicionales “Grip” nos enfrentan a otros coches en un circuito cerrado, a veces separados por grupos, y no precisan de una gran explicación. Contamos con un número de nitros limitados para aprovechar en el momento adecuado, y un requisito de vueltas, y ganará evidentemente el que primero llegue. También contamos con carreras contrarreloj, donde ganará el que haga el mejor tiempo por vuelta (corriendo con los otros coches al mismo tiempo, saliendo estos con varios segundos de diferencia), y otros donde tendremos que lograr la mejor velocidad máxima o media al pasar por una serie de puntos de control. Pero sin duda las pruebas alternativas que reciben mayor protagonismo son las de derrapar (Drift) y las de cambiar de marcha manualmente (Drag).
Las de derrapar han mejorado respecto a anteriores ediciones y ahora el juego es más permisivo a la hora de salirnos del terreno de juego; no perderemos puntos al salirnos del circuito, pero dejaremos de sumarlos. Las carreras Drag son marca de la casa de los últimos Need for Speed y en esta ocasión, claro está, no tendremos que esquivar al tráfico. Tendremos que cambiar de marcha en el momento adecuado, arrancar en el régimen adecuado de revoluciones, metiendo primera antes que el rival, y cambiar de marcha en el momento preciso para aprovechar la potencia de nuestro motor; hacerlo antes nos hará perder aceleración, y hacerlo más tarde nos hará romper.
También tendremos que aprovechar el nitro en el momento adecuado para lograr esos metros de ventaja –segundos, pues son contrarreloj- sobre nuestros rivales. Pero la novedad en este sentido es la introducción de un minijuego de calentamiento de neumáticos que ha sido vapuleado por la crítica, no sin cierta razón, pero quizás sí demasiado. Antes de cada carrera Drag tendremos que pasar por el trámite de un minijuego de calentar las ruedas, acelerando hasta llegar a cierto nivel, que cambia constantemente, obligándonos a aumentar y disminuir la presión sobre el acelerador. Dependiendo de hasta qué punto calentemos rueda, luego tendremos un mejor arranque en la carrera en sí. El problema es que los eventos Drag son a tres rondas, y tendremos que hacer este minijuego, en principio incluso divertido, tres veces por evento, lo cual es excesivo. Con una vez por evento habría sido suficiente.
El repertorio de coches y las modificaciones que podremos hacerles son tan variadas como siempre, especialmente en este último apartado, pudiendo aplicar a los bólidos modificaciones de rendimiento y visuales, que afectan a la aerodinámica. La característica autosculpt, para poder hacer partes a nuestro gusto, sigue presente y ampliada, y ahora tendremos a nuestra disposición un túnel de viento para probarlas; este último añadido no es demasiado útil, y sirve más que nada como reclamo, aunque es posible que en las siguientes entregas se potencie, tal y como ha pasado con el Autosculpt.
Además de modificar nuestro coche, podremos compartir nuestras modificaciones (“proyectos”) en la red, con las consolas PlayStation 3 y Xbox 360. Los otros jugadores pueden ver nuestros proyectos y hacerlos suyos; es un buen añadido para la comunidad de videojugadores, que ahora pueden demostrar lo buenos que son modificando sus coches. Otro atractivo del modo online es la posibilidad de crear campeonatos a nuestro gusto, y retar a otros jugadores a participar en ellos, que además no tienen que estar conectados simultáneamente con nosotros. Hay también la posibilidad de comprar con dinero real (en Xbox 360) coches y partes.


LinkBack URL
About LinkBacks


Citar y responder




